Quédate conmigo, por favor, mi amor.
¡No me dejes!
¿Qué puedo decir para convencerte?
¿Qué puedo hacer para conmoverte?
Todo me parece ahora un sueño
extraño y mágico.
Palabra por palabra
no hay mayor belleza en el universo.
Mano con mano,
toda la dulzura del mundo me atraviesa.
Y aquí me tienes, cariño,
abierto en canal,
herido e indefenso.
No podría afrontar un nuevo invierno,
no sabría ya donde buscar consuelo.
No concibo ya otra casa
que tus brazos
ni nada puede ya calentarme
salvo tu mirada agradecida.
Dejemos que los miedos
sigan su camino cansado,
de lamentos y susurros,
de mentiras y verdades falseadas.
No hay tiempo ya mi vida,
para nada más que para nosotros.
¿Cómo puedo convencerte?
¿Que necesitas que haga para conmoverte?
Quédate, por favor.
Y esta vez que sea para siempre.
Tengo toda una vida que regalarte,
amor a manos llenas,
lunas de papel y un millón de estrellas.
He acumulado años de risas
para bañarte en ellas
y he inventado canciones
para susurrarte durante noches enteras.
Soy yo, ¿no me reconoces?
Dame tu mano, amiga, amor,
dejemos atrás la penumbra
de estas tierras secas.
Nos espera una nueva vida
de agua, de cantos y de primavera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario