He andado por muchos caminos,
he recorrido pueblos perdidos
tras sendas polvorientas.
He visto muchos amaneceres extraños,
donde nadie me era cercano.
He estado allí donde me han llevado mis pasos,
siempre sin compañía, extrañado y extraño
en medio de plazas sombrías
y perdido en un mar de miradas sin dueño.
He visto cientos de palomas picoteando furiosas
y he huido de allí aterrado.
He visitado pequeños cuartos de hotel,
todos iguales, todos ajenos y fríos
como témpanos imperfectos y vulgares.
Y no he encontrado la paz ni el reposo,
todos eran cuevas vacías y silencios roncos.
Y es que ya lo sabes, me conoces demasiado.
Solo encuentro reposo estando a tu lado,
cuando dejo de ser yo solo y me acogen otras manos.
Entonces soy otro, quizá el mismo, pero con otros ojos.
Entonces llega el sueño, el reposo y mi descanso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario