jueves, 2 de junio de 2016

Compañera

¡Qué larga es esta tarde ahora!
Se diría una pradera inabarcable
y yo, en medio, como un náufrago solitario.
Mi soledad es una amante celosa.
Mis años son incontables,
hacia atrás… forman un universo 
que me reclama y aprisiona
con sus guantes de seda y sus encantos.
Recupero una canción,
descargo mis pasos nerviosos,
recuerdo al gato y los ocasos cálidos
y no encuentro sentido a nada, en realidad.
Tan solo un amor lejano,
que llama terco a mi puerta
es ya la sola compañía que necesito.
Las palabras se me escapan,
y los suspiros corriendo tras ellas.
Quisiera no despertarme ya,
dejar que la brisa me duerma
y soñar, otra vez, con las flores amadas,
la rosa y el jazmín.
Los años dorados de la alegría en la mirada.
Compañera, amiga, mi sola amiga,
cuántos años desperdiciados,
nos hemos vuelto viejos,
nos han podido las soledades y los desengaños.
Hasta ahora, hasta este mayo y sus cantos.
Reposa en mi hombro, duérmete en paz,
respira mi aliento y camina por siempre a mi lado. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario